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"No importa lo lento que vayas, siempre y cuando no te detengas."
- La sabiduría de Confucio

martes, 31 de marzo de 2015

A favor del paro, pero no me adhiero.

En un todo de acuerdo con que aplicar impuesto a las ganancias al sueldo es una calamidad.
Una aberración  es presumir como ganancia a lo obtenido con el esfuerzo del trabajo y también ,o mayor aún, en el caso de la jubilación  percibida.

Aducen que lo recaudado por tal concepto es de tanta importancia que de no cobrarlo haría quebrar las financias de la nación.¿No puede ser reemplazado por otra fuente de financiación, como por ejemplo un impuesto a la renta financiera, al juego y/o a la explotación minera?

Por todo eso estoy a favor de  el paro, pero no me adhiero a él.
Lo siento pero debo hacer mi trabajo hoy como todos los días. 

Como buen jubilado debo seguir trabajando por la familia  y con la familia. El  amor es el mejor de los trabajos, el que más se disfruta y el que nos merecemos.

Con más de cuarenta años de casado, un hijo y con tres nietos mi vida gira en torno a ellos.
Estoy en la etapa del abuelazgo, no se si la última pero si espero que sea las más larga.
Por ellos es que vivo, me alegro, río, y también me aflijo, me preocupo, nunca estoy indiferente.
En todos los momentos traté de estar presente, creo que lo logré y en esta etapa  vivo por mis nietos, pensando en ellos, jugando con ellos y tratando siempre dispuesto a satisfacer cualquier demanda, en cualquier momento y en cualquier lugar.

Quiero ser un buen referente para los tres y  me esfuerzo para ello.
Como buen jubilado me siento útil y sé que puedo.

sábado, 24 de enero de 2015

La mala noticia.

Suena el teléfono hoy sábado atiendo pensando que es mi hijo.: Hola:
-Hola Carlitos, feliz año. 
_Berto, como estás.
-Tengo una mala noticia para darte.
-Cuál?
-Murió Bolón Pedante. 
-No!..
-Tuvo un infarto ayer.
Después seguimos hablando de otras cosas que ya ni me acuerdo.

Me quedé pensando, débil y angustiado.Una conmoción muy grande se apoderó de mí.
Los recuerdos vinieron en mi ayuda y del estupor  pasé a un estado más relajado.Me sentí transportado en el tiempo y sin querer me encontré con mi juventud perdida hace mucho tiempo.

Empecé a recordar y la sonrisa alivió mi alma.La pena encontró consuelo en  la remembranza.
Lo vi a Bolón montado en su bicicleta volviendo de trabajar en el Frigorífico y enfilando automáticamente a la casa de mi prima Silvia en el Bulevar. Que metejón tenía. 

Lo recuero siempre sonriente, sin maldad, era sin lugar a dudas un gran pibe.

Hay una anécdota que se transformó en un mito: En esos años en el Club Alba se realizaban muchos bailes y en ellos era usual que en el club ofreciera bebidas y comidas toda la noche.Había siempre un puesto donde un grupo de mujeres cocinaran chorizos -en una asadera con agua sobre una hornallas a gas-  y lo ofrecieran emparedado en un pan de aquellos años.  
La historia es esta: Estando Bolón con la boca llena por un bocado de "sangüche" de chorizo al levantar la vista vio un cartel que decía: Choripán, preguntó con la boca llena -¿Que es choripan?
Esto se transformó en leyenda.

Jugamos juntos al basquet en cadetes( menores y  mayores) y algunos partidos en segunda división de Alba Argentina. Luego yo dejé y me trasladé a Gálvez para empezar a trabajar en el Banco.

Compartimos  muchas serenatas de Navidad y Fin de Año. Bolón tocaba muy bien el acordeón a piano.

Disfrutamos mucho nuestra juventud. Luego el tiempo y la vida nos fue separando y dejamos de vernos. Hasta hoy que supe la noticia. 
La noticia de su partida entristece, a pesar de saber que es así la vida. Con el se va un gran ser humano y parte de mi juventud.

Adiós amigo. Chau Bolón.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Noche Buena y Navidad.

Esta noche es Noche Buena y mañana Navidad. como antes, como siempre. creo que no.
Cuando niño este día era el preámbulo del nacimiento del "niñito Dios"  . En un pesebre rodeado de animalitos y con todo el cariño santo de su  mamá.
A veces nos traía regalos, pero sí no, no  importaba, la obligación de traerlos era de los Reyes Magos el 6 de enero.
Era una fiesta con sentido religioso y de un gran contenido familiar.
En casa del Abuelo, donde vivía, se reunía toda la familia y hasta venían de otras localidades parientes que quedaban en casa festejando la  navidad , el fin del año viejo y el comienzo del  nuevo,

Una fiesta netamente familiar y así debía ser porque se  celebra el nacimiento , que en definitiva es lo que crea la familia.
El nacimiento es creador no solo de una nueva concepción en el marco de la fe sino es la piedra fundamental de la familia.

Pasaron muchos años hasta que los continuos y progresivos cambios en la sociedad posibilitaron la aparición de un personaje gordito y simpático que con su magia recorre el mundo entregando en cada hogar justo en Navidad un regalo a cada niño.
Premeditado o no esta aparición  desdibujó,  el hecho y el significado del Nacimiento,

Mucho tiene que ver el progreso  que modificó costumbres y maneras de pensar, sentir y obrar de toda la sociedad.
El sentido de familia, de pertenencia a ella no es el mismo y casi diría, que de existir, se ha visto menguado por los cambios en la composición de la familia. 

La autoridad paternal fue suavizándose, los chicos tienen el protagonismo que marca en cierta forma la agenda familiar.
Para ellos la magia y la fantasía de la Navidad pasa por la llegada de Papá Noel y  por los regalos que recibirán.

Nuevas costumbres desplazaron a la s viejas.
El mercantilismo venció a la fe, el materialismo derrotó a la espiritualidad.

Lo rescatable de todo esto es que los chicos conservan la inocencia y la ilusión intacta, disfrutando ansiosamente de la previa y posterior llegada de Santa.

martes, 16 de diciembre de 2014

Momentos inolvidables.


Hay momentos en la vida que son memorables y nos marcan de alguna manera ya sea para bien o para mal. Para mal cuando sean penosos, tristes, dolorosos y lo que es peor cuando nos hacen sentir culpables. La culpa es una mochila muy pesada de la que deberíamos deshacernos lo más rápido posible. Para bien cuando son buenos, alegres, felices y están dentro de esos recuerdos que nos servirán para refugiarnos en los malos momentos.
Hay instantes inolvidables y otros para olvidar. Los inolvidables tienen que ver mucho con la felicidad tan ansiada, buscada y muchas veces nunca encontrada. Si pensamos la felicidad como un objetivo a alcanzar, una ruta que recorrer para llegar, seguramente nos equivocamos y al final de los tiempos, agotados, desengañados y vencidos veremos nuestros corazones vacíos.
La felicidad no debe ser un objetivo a alcanzar, no debe ser el motivo por el que nos esforzamos a obtener todo aquello material que se nos pone por delante constantemente. Los bienes que logremos reunir durante nuestra vida –muchos o muchísimos, es igual- no nos darán la felicidad. El dinero no la hace tampoco, quizás no debería decirlo yo porque nunca lo he tenido en cantidades como para saberlo, los innumerables casos de multimillonarios con vidas miserable lo avalan.
¿Porque hablo de momentos inolvidables? Porque acabo de vivir uno, ayer en ocasión del festejo de fin de clases del jardín de infantes al que concurren mis nietos.
Fue un día muy especial desde el vamos, Adriel mi nieto de cuatro años se pegó a mí y en el momento del acto con toda su ternura me dijo:
-Upa abu. No veo nada.
Lo alcé y lo tuve en brazos mientras se oían los primeros acordes Himno Nacional. Comencé a cantar y oigo su vocecita cantando también. Música celestial para s oídos que me obnubilaron, por un momento quedé duro, pasado éste lo miré de reojo. Era todo un hombrecito con la vista al frente cantando el Himno Nacional junto a su abuelo.
Un instante único, sublime , que impactó felizmente en mí. -¿Cúanto duró? Dos o tres minutos, que importa, el tiempo pareció detenerse y el pecho hincharse y nuestras voces aunque tímidas se oyeron.
Que maravillosa forma de estrenar mis 74 años, que alegría compartir esa simple fiestita de fin de clase del jardín de infantes con mi familia: mi esposa, hijo, su esposa y sus tres hijitos. Mis tres maravillosos nietos.
Como decía la felicidad no es una cosa maravillosa a encontrar, ni que se pueda comprar, sino que dentro nuestro está y que cuando compartimos esos momentos mágicos, inolvidables, aparece.

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